Por qué a veces compramos cosas que no necesitamos

¿Por qué a veces compramos cosas que no necesitamos?

 

Desde la influencia del marketing, hasta las publicidades atrapantes o la disposición de objetos en los mercados, hoy analizaremos la causa del consumo innecesario, y defenderemos los estándares del gasto inevitable. 

Las emociones potencian el acto de comprar. Esto siempre ha sido así. Con la explosión del capitalismo, la globalización de la información, y la digitalización del mercadeo, claramente se ha profundizado la idea de que las personas (que cuentan con ciertos privilegios económicos) adquieran porque lo desean, no porque lo precisan.

El sistema de consumo en donde estamos inmerso, y del cual es muy complicado de salir, dopa nuestras frustaciones con sueños por cumplir, con objetos por comprar, y no nos dejará descansar hasta alcanzar dicho objetivo. Es que ha sido investigado científicamente y se ha descubierto que a la hora de adquirir algún producto nuevo, o al momento de ingerir alguna comida que estábamos deseando, en nuestro cerebro se da un estallido de serotonina que luego se manifiesta por todo el cuerpo. Es como cuando tenemos sexo. No es una necesidad básica, como tomar agua, pero sin embargo lo sentimos así. Y como somos seres sentipensantes, tan solo basta eso para influir toda nuestra rutina y que dependamos psicológicamente de esos pequeños ‘shocks’ de energía que explicamos anteriormente. En momentos de tensión, cuando estamos deprimidos, cuando sufrimos algún maltrago en la vida, el consumir está ahí. Esperándonos. Como una salida rápida de emergencia que nos ayude a superar dichas barreras. El único problema es que estos choques de serotonina suelen ser soluciones momentáneas y cortas, para problemas graves, crónicos, o hasta permanentes.

Lo mismo sucede con la moda, desde que se originó la crisis por la pandemia, se observó un considerable aumento en el tráfico y descarga de aplicaciones de venta como ocurre con  Carmel Catálogo por ejemplo, que ha aumentado drásticamente su número de seguidores como pueden ver desde el link https://www.instagram.com/revistacarmel/  En efecto, las personas comenzaron a planear sus comprar, hecho que antiguamente no ocurría y se daba de manera más improvisada.

Durante el aislamiento los usuarios dejaron en un segundo plano las compras rutinarias, en vista de que no las necesitaban; no obstante y siendo contradictorios, aumentó la demanda de sitios en el cual se pudiesen observar y adquirir todo lo que se deseaba. Se terminó de digitalizar por completo el consumo.

Las necesidades resultan ser racionales, auténticas y existentes. Como individuos experimentamos carencias corporales y emocionales. La forma que empleamos para remediar o compensar dichas carencias, se encuentra orientada por la urgencia de la necesidad y nuestros anhelos. Pero por otro lado, quienes somos nosotros para afirmar que es lo que necesita una persona para vivir. Y que no. Todos somos distintos, y si hay algo que confirma los paradigmas del capitalismo, es que más allá de distintas influencias internas o externas generadas por el mismo sistema, el consumo sigue dependiendo de cierta subjetivación personal y de la culturización con la que hayamos sido criados.

 

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