Estrategias y Planes

Estrategias y Planes

Estrategias y Planes. ¿Son buenos todos estos Seminarios, Talleres, Cursos sobre el tema de lo estratégico para las pequeñas y medianas empresas latinoamericanas?

Hasta los años 70

las grandes empresas (mayoritariamente norteamericanas) no necesitaron hacer planes muy elaborados para su crecimiento, por cuanto el panorama a finales del año de 1945 cuando terminó la Segunda Guerra Mundial era muy simple: un mundo vacío y necesitado de elementos para su confort.

En ese tiempo la clave era la capacidad instalada para producir. aunque hoy nos parezca imposible hubo épocas en donde la producción total de una firma (digamos de refrigeradoras, o electrodomésticos básicos) estaba vendida antes de salir de sus bodegas. Igual para el caso de equipos y bienes de consumo.

 

En años posteriores

(la década de los años 50) los nuevos mercados exigían un poco de detalle y se usaban los “indicadores demográficos” o sea cuántos nuevos nacimientos por año y así se dividía el mercado en función de edades y demás.

Todo siguió igual hasta los años 70 cuando sucedieron muchas cosas inesperadas en el mundo, además la gente había adquirido ya suficientes bienes como para mejorar el confort o “estilo de vida” o sea la demanda natural dejó de ser creciente y hubo que hacer algunos cambios para atraer la voluntad de los clientes para volver a comprar.

Es entonces cuando las grandes firmas empezaron a usar la herramienta del Planeamiento Estratégico, el cuál contestaba las preguntas: ¿Qué hacer? ¿Por qué? ¿Cómo hacerlo? y ¿Con qué (recursos) hacerlo?

Obviamente esta herramienta se hizo “exclusiva”

para los “ungidos” dentro del templo de las Corporaciones y en nuestro medio las empresas continuaron viviendo de una Economía que en el caso de Latinoamérica nacía y moría con cada cosecha (realidad que aún es hoy es cierta en gran medida).

Todavía en la década de los 70 – 80 se enseñaba en las Escuelas Graduadas de Administración de Negocios, (inexistentes en los años 70 en toda Latino América y Europa) la llamada “política de empresas” que definía muy tenuemente los elementos de la estrategia (o cómo hacer las cosas para lograr las metas u objetivos) que usaban las grandes firmas, lo que sin embargo no fue suficiente para que la industria automotriz de Estados Unidos por ejemplo, no comprendiera la necesidad de construir autos más pequeños y de menor consumo de combustible y… con más calidad en los acabados o “extras” de ese entonces.

Todos conocemos lo que pasó casi al final de la década de los 80

, cuando los japoneses fueron la figura central de una corriente de alta calidad, precisión y precios menores, en todo los mercados del mundo.

A partir de los 90, en nuestro medio las “modas gerenciales” han ido estableciendo corrientes y dentro de ellas el “Planeamiento Estratégico” ocupa un lugar muy destacado, aún cuando nuestros antepasados recientes (abuelos o bisabuelos) tuvieron la costumbre de hacer planes y trabajar muy duro para lograr hacerlos realidad.

 

Las nuevas generaciones, los nacidos a partir de los años 45 precisamente

, crecieron con una sensación de que cada día era una nueva etapa y que no había que pensar mucho ni en el pasado (raíces) ni tampoco en el futuro, había que vivir al golpe de la horas del día y creer que con cada amanecer llegaba una nueva oportunidad. El resto se le dejaba a los gobiernos para que fueran sus instituciones las encargadas de resolver la lejana “vejez” o futuro de los ciudadanos.

Hoy nos encontramos sobre saturados de “gurús”

que predican éxito y bonanza económica para todos y dentro de estos temas esotéricos empresariales encontramos un nuevo énfasis en el Planeamiento Estratégico que algunos llaman Planeación y hasta Planificación. Estos nuevos devotos de la herramienta, hace unos pocos años proclamaban el final de todo lo conocido por la “absoluta certeza de la reingeniería” que iba a solucionar de una vez para siempre el problema del futuro y la incertidumbre.

El resultado son estos cursos mágicos sobre lo estratégico, hoy todo es estratégico hasta el acto mismo de comer o dormir, lo cual es peligroso, porque estamos ignorando conceptos y aplicando generalidades que nos pueden llevar a realidades amargas en un futuro próximo.

Lo ideal sería comprender lo que es un plan

, el proceso para hacerlo y el alcance de un plan, en función de los recursos reales de quien hace el plan y aquí está la clave. Muchas empresas “adoptan” un estilo o una herramienta, simplemente porque les informan que “otros muy exitosos ya lo hicieron”, al igual que muchas personas compran cigarrillos de una marca, una bebida alcohólica o un reloj de alto precio para “ser persona de éxito”.

Pero una empresa no es una improvisación o una ocurrencia (al menos no debería serlo nunca) y por ello hay necesidad de comenzar por el principio, o sea buscando el significado de los conceptos, para entender los procesos y finalmente alcanzar los resultados.

Del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua versión 2001, tomamos las siguientes definiciones:

PLAN:

“Intención, proyecto. Modelo sistemático de una actuación pública o privada, que se elabora anticipadamente para dirigirla y encauzarla. Escrito en que sumariamente se precisan los detalles para realizar una obra”.

PLANEAR:

“Trazar o formar el plan de una obra. Hacer planes o proyectos”.

PLANEAMIENTO:

“Acción y efecto planear, de trazar un plan”

PLANIFICACIÓN:

“Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado, tal como el desarrollo armónico de una ciudad, el desarrollo económico (de un país, una región o un continente), la investigación científica, etc…”

ESTRATEGIA:

“Arte de dirigir operaciones. Arte, traza para dirigir un asunto”.

ESTRATÉGICO:

” De importancia decisiva para el desarrollo de algo”.

Durante años he explicado ante diferentes auditorios que, el hacer planes es tan antiguo como la humanidad y que casi sin excepción cada humano ha hecho un plan en un momento dado de su vida.

El ejemplo que uso es el de una pareja joven que tiene su primer hijo y al recibirlo en brazos “sueña” con un futuro para esa criatura, el cual incluye siempre un objetivo de superación, expresado en frases corrientes como “ojalá pueda ser un profesional, para que no pase tantas dificultades como nosotros”. Lo que sucede es que esa pareja una vez que ha visualizado ese futuro para la criatura recién nacida, no hace nada y cree que “un día todo será realidad” y sigue soñando simplemente.

Otros padres tiene la misma visión o sueño

; pero se comprometen a ejecutar una serie de acciones que van desde la garantía de la supervivencia de la criatura (las vacunas, los cuidados en la alimentación, etcétera) hasta sus primeras letras, su primaria, su secundaria, sus días de estudios superiores e inician en el presente el ahorro (recursos) para respaldar todas las actividades necesarias para lograr ese gran objetivo asociado al futuro de la criatura recién llegada al mundo. En otras palabras hacen un plan que es estratégico, porque son decisiones que se toman en el “hoy” pero que afectan el futuro.

Nuestra realidad empresarial es muy diferente a la de los grandes países industrializados, nuestras empresas son pequeñas y muy pequeñas, las medianas serían ya una excepción; pero queremos transferirles metodologías organizativas y de administración propias de empresas de gran tamaño. Esta falta de relación de tamaño es el problema de mayor importancia en Latinoamérica.

Las pequeñas empresas han logrado un éxito sin precedentes

en los mismos países industrializados; pero lo que no queremos entender y tampoco lo hacen los “expositores” de estos seminarios, cursos y talleres mágicos sobre lo estratégico, es que sus propietarios e integrantes han usado el “pensamiento estratégico”, es decir han comprendido la razón por la cual han decidido fundar su empresa y los objetivos que quieren alcanzar con los recursos que tienen o pueden obtener razonablemente. No comienzan por copiar ni el tamaño de una corporación X, ni su estilo de hacer las cosas.

Son sencillamente auténticos y comprenden su propia realidad,con flexibilidad e inteligencia plena sobre el entorno, esta es la base fundamental, y por ello práctica y de alto valor para el pequeño y mediano empresario de la herramienta empresarial conocida como planeamiento estratégico.

Si revisamos las definiciones y luego leemos cualquier propuesta

sobre un curso, seminario o taller sobre el tema, podremos saber si la oferta tiene credibilidad, por cuanto contiene o no un elemento que servirá de ayuda para el empresario y su organización.

El planeamiento estratégico no puede ser un “secreto” de la cúpula o de los propietarios, porque un equipo no puede actuar si no sabe a ciencia cierta lo que puede y debe hacer para lograr un resultado.

El empresario debe comprender que hay un cambio profundo en las condiciones del mundo en general y, que ningún país por pequeño que sea puede considerarse aislado o a salvo de lo que está sucediendo en nuestro planeta. No es posible “esperar y no hacer nada mientras tanto” porque hay otros que sí están buscando la forma de salir adelante y obviamente tendrán ventaja sobre quien no hizo nada. Y otro aspecto es que “los buenos tiempos no volverán”, serán “otros nuevos tiempos” pero sin ninguna garantía de que sean buenos.

La incertidumbre siempre fue parte de los negocios

y de las actividades de la humanidad, lo que sucede es que hoy hay más información y con ello más participantes, a veces en una misma rama y por ello la competencia es más fuerte; pero eso no desvirtúa que quien mejor se prepara, es quien realmente aprovechará la oportunidad y lograra el éxito.

Este ordenamiento mental es el PLAN (cuya definición es: “Escrito en que sumariamente se precisan los detalles para realizar una obra“) el cual debe ser ESTRATÉGICO (que el diccionario nos dice es: “De importancia decisiva para el desarrollo de algo“)

Así que frente a la oferta de cursos

, seminarios y talleres sobre el tema (muy frondosa y anónima muchas veces por cuanto no dice quién es el autor, su experiencia práctica en la vida, y en dónde la adquirió, por cuanto el número de años con una gran Corporación no es ninguna garantía para el propietario de una pequeña o mediana empresa, sobre la utilidad del “curso”) revise el contenido, compare los “beneficios ofrecidos” con las necesidades reales de su PYME, consulte fuentes calificadas que puedan ayudarle y luego tome la decisión.

No olvide nunca que su empresa por pequeña que sea es y debe ser un equipo, así que la información sobre qué hacer, cómo hacerlo, con qué y con quiénes, no debe ser un secreto, todo lo contrario es una vivencia diaria.

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