Diferentes respuestas a la Situación de Crisis

Diferentes respuestas a la Situación de Crisis

Diferentes respuestas a la Situación de Crisis

El aprendizaje social
Para poder adaptarse al mundo externo, los individuos imponen regularidades a los eventos, lo que les permite predecirlos y darles significación. Citando a Marris, el deseo de adaptarse debe superar el impulso a conservar el pasado.

Hay un apego emocional que puede hacer que un adulto en crisis se aferre a sus esquemas previos y se le haga difícil el cambio, o sea la reconstrucción de una forma de ver la vida. Este impulso conservador se ve en las resistencias al cambio.

Una crisis implica una pérdida, y por consiguiente un proceso de duelo. Ante cambios abruptos, una empresa no está preparada para una drástica reestructuración. Para adaptarse debe abandonar un marco de referencia conocido. El duelo es un largo proceso que requiere ser elaborado.

La reacción de duelo puede ser vista como un proceso transicional adaptativo que permite la integración del grupo social a una nueva realidad creada.

Otro tanto sucede en los grupos. Cuando estos funcionan según la modalidad de grupo de trabajo, toda su energía se concentra en encarar la tarea, es decir, enfrentar la realidad. Cuando se siente amenazado, empieza a destinar su energía a defenderse de la ansiedad generada, y comienza a funcionar como grupo de supuesto básico (emparejamiento, dependencia o ataque-fuga), y no puede realizar la tarea porque queda sin energía para ella.

Por ejemplo, en la industria automotriz británica, gran parte de su energía se consume en luchas internas, lo que debilita su capacidad para enfrentar a la competencia extranjera. Se forma un círculo vicioso porque al aumentar los autos extranjeros, las luchas internas se agudizan aún más. La solución pasará por introducir cambios organizacionales básicos que reorienten la energía hacia la tarea.

De lo que se trata es de solucionar internamente estos desajustes para mejorar la productividad de los empleados en una empresa.

Desde el punto de vista sistémico, un problema que acontece en un área de trabajo determinada afecta a las demás, y así a todo el sistema-organización.

Los sistemas vivientes están en equilibrio dinámico con cambios permanentes, donde la energía es transferida y distribuida continuamente. Una persona funciona normalmente cuando puede distinguir el adentro y el afuera y controlar la energía que entra y sale con respecto a su entorno. Para realizar esta tarea, el yo debe gastar energía, y si su energía está puesta en defenderse de ansiedades internas, su trabajo se verá afectado y empieza a funcionar como sistema cerrado.

Esto que sucede con el individuo sucede también con la organización, la que debe contar con suficiente energía para cumplir una función de “manejo”, o sea, poder enfrentar al entorno, constituido por la sociedad, el gobierno, los competidores y la economía en general.

La tarea de supervisar el medio y reaccionar ante él insume energía y puede generar gran ansiedad, lo cual a su vez puede canalizar la energía hacia las defensas para evitar el problema real. Por ejemplo, una empresa familiar puede advertir que sus productos o métodos están ya desactualizados, y esta situación puede generar tal ansiedad que se montan defensas para evitar el problema real (la actualización), con lo cual no queda resto de energía para el manejo con el entorno; y la empresa irá a la quiebra (salvo que esté dispuesta a cambiar). En esas condiciones la empresa se convirtió en un sistema cerrado que, por definición, es el que no puede trabajar.

Como sistema abierto, las organizaciones están en continua transformación e intercambio constante. Sus propiedades son:

  1. Totalidad: el sistema trasciende las características individuales de sus miembros, posee una complejidad mayor y todo cambio en una de sus partes afecta a las demás, influye sobre ellas y hace que todo el sistema se muestre diferente de lo que era antes.
  2. Autorregulación: (homeostasis y transformación). Las informaciones de retorno o feedback pueden ser positivas o negativas. Las primeras atenúan o anulan el cambio (homeostasis); las segundas amplían y refuerzan los estímulos para el cambio, favoreciendo la transformación.
  3. Equifinalidad: las modificaciones que se producen dentro de un sistema, al suceder en el tiempo, son independientes de las condiciones iniciales. Derivan de los procesos internos del sistema y de las pautas establecidas. Por eso, condiciones iniciales iguales pueden producir resultados diferentes y viceversa. Lo decisivo no son las condiciones iniciales, sino los parámetros organizativos del sistema en el momento dado.

Se trata de descubrir, en cada una de las situaciones, las reglas del juego sistémico en acción, para buscar así una estrategia de intervención capaz de incidir en las pautas de interacción y producir el cambio mediante la estructuración de retroalimentaciones positivas.

 

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